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Para la mayoría de los mortales las vacaciones tocan a su fin en cuanto entramos en septiembre. Octubre ya es de locos. Los niños han vuelto al colegio con más o menos ganas y los adultos a sus puestos de trabajo con lo que ya es un tópico de la operación retorno: el síndrome postvacacional (que a veces dura varios meses). A menudo para aquellos que se encuentran inmersos en la inconformidad de su jornada laboral, soñando todavía con playas infinitas y días cálidos la motivación de volver a dispersarse es una buena vía de subsistencia. Una cruz marca los días que faltan para ese próximo fin de semana largo que nos ayude a sentir que vale la pena.
Por suerte, Catalunya nos ofrece parajes donde perder la noción del tiempo sin necesidad de coger aviones, a tan sólo a unos kilómetros de distancia que se recorren con gusto si conoces las mejores rutas para coches. Desde pueblos colgados de las colinas hasta la envidiada Costa Brava, nuestro territorio esconde las perlas de una historia palpable que iremos descubriendo a lo largo de estas semanas.

CON EL GAS A TODAS PARTES

Nuestro compañero de viaje es también el mejor aliado, el nuevo Seat León TGI. Este modelo sostenible de la marca de Martorell utiliza el Gas Natural Comprimido como uno de sus combustibles, con lo que ello supone: un ahorro significativo y un compromiso con el futuro de nuestro planeta. La primera ruta que proponemos arranca en Barcelona, donde podremos recargar el depósito de gas en cualquiera de los cuatro puntos de servicio Gas Natural Fenosa para arrancar solo en modo GNC y aprovechar sus 300 kilómetros de autonomía. Seat ha firmado un acuerdo para que los compradores del modelo y clientes de la compañía energética se beneficien de suculentos descuentos en su factura compartida entre el coche y el hogar.
Ponemos rumbo a la Costa Brava con más de 1.000 kilómetros en nuestro cuadro de instrumentos (depósito de GNC más depósito de gasolina) sabiendo que no será necesario volver a parar a repostar. Antes de llegar a nuestro destino final toca parada obligatoria en la capital de la Provincia. Girona apareció en el mapa de todo adolescente, y no tan adolescente, del mundo entero hace un par de años, cuando el elenco de Juego de Tronos paseó por sus calles durante la grabación de la sexta temporada. De hecho, este pasado verano los fans de la serie de HBO todavía podían sentarse en el Trono de Hierro, situado en la Iglesia de Sant Lluc, y pasear por algunos de los lugares del rodaje.

EL VIAJE ES EL DESTINO

Para aquellos que prefieran los pueblos con encanto a las grandes ciudades Girona ofrece dosis para todos los públicos. Dejamos atrás el gentío para disfrutar del coche y sus capacidades dinámicas, que no se ven afectadas en absoluto por el uso de un combustible alternativo como el Gas Natural Comprimido. Las curvas de la GIV-6703 se convierten en la mejor excusa para que el conductor disfrute mientras sus acompañantes se evaden de una ruta casi selvática.

Texto Alternativo

Las vistas desde el Santuari dels Àngels.

A la llegada al Santuari dels Àngels el restaurante cumplirá su cometido de alimentar a la familia. Su cocina tradicional no destaca por ser exquisita pero las preciosas vistas al valle consiguen que las esperas pasen volando y que el menú sepa a gloria disfrutando el paisaje. Recomendamos tomarse la sobremesa con calma, el entorno lo merece.

LA MAGIA DEL TURISMO RURAL

Tras engullir las delicias y alargar la sobremesa toda la familia tiene las pilas cargadas para llegar, sin los clásicos “Cuánto queda”, a la villa medieval de Monells. Construido alrededor de un castillo, este pueblo transporta a sus visitantes a los mercados del pasado y sus vecinos siguen cuidando de sus calles como si fueran su propio hogar. Sin duda, una cita ineludible con nuestra historia de guerreros, burgueses y reyes en el que pasar unos días de relax que nos ayuden a llenar nuestro propio depósito.

Fuente: elperiodico.com

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