«El vehículo de gas natural es una alternativa totalmente competitiva»

Mercancías, y también personas, cuentan con esta posibilidad de trasporte en pleno desarrollo, desde un desplazamiento de unos pocos kilómetros a un recorrido internacional

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José Ramón Freire, Presidente de la Asociación Ibérica del gas natural para la movilidad (GASNAM)

La movilidad sostenible y eficiente de mercancías y personas, tanto en el trasporteterrestre como en el marítimo, pide paso en el caso del gas natural, una fuente de energía, en sus variantes licuada –GNL– o comprimida –GNC-, que se asienta cada vez más en nuestra sociedad. El presidente de Gasnam destaca los principales valores de esta opción energética.

—¿Cuáles son las principales ventajas del gas natural aplicado a la movilidad?
—El vehículo de gas natural es una alternativa totalmente competitiva, con los mismos precios que los vehículos con combustible convencional y con las mismas prestaciones. Y con una fiscalidad, en toda Europa, muy favorable. Ya cuenta con más de 20 millones de automóviles en todo el mundo, lo que demuestra que la tecnología del gas natural está madura y contrastada. Por costes y eficiencia, destaca su uso en vehículos pesados, como en la flotas de camiones, y también en barcos –7 de los 15 buques en construcción en España utilizarán gas natural– y hasta en líneas ferroviarias aún no electrificadas y con pocas posibilidades para electrificarse.

—Hasta hace poco tiempo, y sobre todo en las ciudades, se identificaba ese combustible con los grandes vehículos, por ejemplo, los de trasporte público…
—En efecto, porque lo usan los autobuses, los taxis, y los camiones de recogida de residuos y se usa en vehículos pesados, como es el caso de los camiones o en la movilidad marítima. Es muy indicado para el uso profesional por todas las ventajas económicas y medioambientales que posee. En el caso del vehículo privado, las cifras van a más: ya hay una red de carga de estaciones públicas, 42 «gasineras» –sobre todo en las grandes ciudades–, para repostar, y los fabricantes han empezado a sacar vehículos, como el grupo Volkswagen Audi, con Seat a la cabeza. Este tipo de vehículos se aprovecha, además, de todos los avances tecnológicos de los de gasolina.

—En el caso del trasporte de mercancías, estas ventajas se acentúan…
—Por ejemplo, los vehículos pesados tienen motores de cada vez más potencia –incluso con 400 cv–, y el gas se almacena en líquido y se puede llegar a los 1.500 km. de autonomía-, totalmente operativo para largas distancias, para trasporte internacional. Por ello y en el caso del trasporte por carretera, hay muchas flotas que hacen encargos de muchas unidades, ya que la inversión no tarda en amortizarse.

—Movilidad sostenible, rendimiento económico… ¿hasta qué punto existe el apoyo, público y privado a esta modalidad de uso de la energía?
—Lo más difícil era arrancar, ya que se daba el dilema «cómo voy a comprar un vehículo si no hay dónde cargarlo, cómo a comercializar un vehículo si no hay estaciones…?». Ahora, este planteamiento se está solucionando, y se van a incrementar los servicios. Hay un consorcio de empresas, tutelado en su principio por Gasnam, que van a presentar un proyecto de alcance europeo que permita desarrollar en España la infraestructura necesaria. Por otra parte, existe una directiva pendiente de trasposición en nuestro ordenamiento, para crear la infraestructura adecuada de combustibles alternativos al petróleo –Directiva Europea de Infraestructuras de Combustibles Alternativos, para reducir la dependencia del petróleo y de las emisiones de CO2–. Y debo destacar la existencia del Plan Movea –Plan de Impulso a la Movilidad con Vehículos de Energías Alternativas–, que subvencionaba con 400 euros el paso de la gasolina al gas natural en un vehículo. El plan agotó sus fondos en tres semanas y ya se prepara uno nuevo.

—¿Qué parte del recorrido está hecho en España y cuál queda por recorrer?
—Las plantas regasificadoras operativas en la Península Ibérica, hasta siete, han propiciado que exista mucho conocimiento del producto, tanto desde el punto de vista de la tecnología como del de la logística –en concreto, España y Portugal es el territorio con más estaciones de servicio de GNL–. En cuanto a lo que queda por recorrer, nos encontramos ante modificaciones tanto en infraestructuras –como en los casos de los puertos–, como en legislación.

Fuente: ABC